miércoles 13 de agosto de 2008

Papel celeste


Desde un principio me sorprendió que me tocaran el timbre enviándome una carta. ¿A mí? ¿Por qué una carta?. Creo que era la primera vez que llegaba una carta a mi nombre. Yo…, acostumbrado, como mucho, a leer mail y que nunca decían nada de mayor importancia. Pero esa tarde fue una carta.
El remitente estaba tachado con una lapicera negra, las rayas transmitían que quién lo hizo estaba inseguro de dar a conocer su identidad. Además el sobre era celeste, todo muy raro.
Recuerdo que estaba con un amigo, bah en realidad no era un amigo. Un compañero de trabajo que no sé porque razón aparecía cada tanto en mi casa. Tenía confianza con él, entonces decidí abrir ese sobre, celeste y todo tachado. Será una joda pensé.
-Capaz que tiene ántrax. Me dijo burlándose mi compañero.
- En una de esas por ahí sí. Respondí siguiendo el chiste.
Por ese tiempo los medios de comunicación se regocijaban con el atentado a las Torres Gemelas y todo lo que vino después: Que en la Argentina hay ántrax, que en las elecciones descubrieron polvo blanco en los sobres, que el ex presidente De la Rúa se había contagiado con ántrax y tantas otras cosas más que ya ni me acuerdo.
Cuando saqué la hoja que había dentro, un cosquilleo recorrió todas mis manos. En ese momento se prendió el televisor, la casualidad era demasiada. Justo al abrir el papel, la tele, que estaba programada, se encendió .
Todo está muy confuso en mí, la verdad desearía hacerlo de otra forma, pero te seguí y me fijé donde vivías. Ahora sabes que existo”. Escrita en computadora, con una letra común y en un tamaño considerable, nada más. No tenía firma, ni seudónimo. Esa confesión era lo único que se leía. La guardé y continúe mis actividades.
Al otro día cuando vuelvo del trabajo veo un sobre en el piso del living. Era igual al anterior: mismo sobre, los mismo rayones y la misma intriga de mi lado. “No te conviene cruzar la avenida por la mitad de cuadra, es peligroso y de verdad no quiero que te pase nada”. Era cierto, cuando iba caminando a la consultora -mi trabajo- cruzaba la Avenida Río Manso a mitad de cuadra. Es que esa era la forma más rápida.
Entendí que me estaban siguiendo, pero los dos mensajes que había leído no los tomaba como amenazantes ni tenía miedo. Es más, cuando andaba por la calle a veces olvidaba el asunto de las cartas o la persecución que supuestamente me acompañaba.
Y el tiempo pasó, pero las cartas seguían llegando a mi casa. Las leía una vez, a veces dos, pero no le daba mayor importancia. Jamás se me cruzó por la mente la idea de hacer la denuncia en la policía. Suficientes problemas aparentan tener, como para que yo vaya con un montón de papeles que no arrojaban mucha información. Además, en un punto me gustaba recibir las cartas. Era un juego por momento siniestro y misterioso. Yo de a ratos me imaginaba un detective que investigaba el caso más importante de su vida. Lógico, se trataba de mi caso, mi vida. Rastreada por mi mismo, ¿cómo no iba a ser la averiguación más cuidada de un detective?, en este caso yo.
En mi rutina diaria, a esa altura, ya no había mayores sucesos que recibir las cartas. Siempre en sobres celestes, con el remitente tachado en lapicera negra, siempre. Esos papeles ya habían hecho dentro de mí otra persona, que por suerte nadie notaba. A veces me preguntaban si seguía recibiendo las cartas, (porque al principio comenté entre mis allegados, aquel extraño acontecimiento) o si ya descubrí quién era. Y yo no daba demasiada explicación tampoco. “Sí, cada tanto llega alguna” o “la verdad que ya ni las miro, las junto y las tiro enseguida”, eran mis respuestas. Pero la realidad era totalmente distinta. Pasaba horas observándolas, comparando, tratando de entender qué querían esas cartas, quién era el responsable, o los responsables de esos escritos. Por qué a mí.
Entre la noche del 30 de noviembre y la madrugada del 1 de diciembre, leí una nueva. Ya habían pasado cuatro meses desde la primera y seguía con la intriga. Era una necesidad saber algo, aunque sea algo. “Supongo que te preguntarás quién soy, por qué te escribo estas líneas, bueno llegó el momento de contarte la verdad. Pero antes debo dejar pasar un tiempo. Te puedo adelantar que cuando leas la próxima carta, lo vamos a hacer juntos. Siempre y cuando estés dispuesto.” Había pasado. Por fin iba a saber quién me mandaba esas malditas cartas desde hacía cuatro meses. Aún no recuerdo como fue, pero esa noche me dormí en el sillón con las cartas apoyadas sobre una mesa ratona. Los papeles celestes ubicados ahí servían de posa vaso para una copa con restos de soda.
Tuve un sueño casi esotérico, lúgubre. Estaba en un gran salón, con pisos impecables, pero con las paredes que se caían a pedazos. Siquiera tenían revoque, pero esa sala era inmensa y vacía. Yo entraba silencioso, precavido, buscando a alguien. Por momentos rozaba la pesadilla, pero no era más que un mal sueño. El gran salón tenía una sola ventana, chiquita, parecida a la de un calabozo, pero aquel lugar estaba muy iluminado por luz natural. En un extremo a lo lejos encuentro una figura. Me acerco -no mucho- y era una mujer de espalda. Desde la distancia le hablo. En el sueño sentía frío. Lo verosímil marcaba un termómetro de 25 grados promedio para esa fecha en el calendario.
La veo más cerca y logró reconocer todos sus rasgos. Cara, cuerpo, pelo, altura y demás características físicas, que me parecían atractivas. No era un modelo de belleza, pero en mí producía algo. En un momento, el espacio se iba transformando en una ciudad y a medida que hablaba con esa persona todo se cambiaba alrededor. Aún hoy no recuerdo que nos dijimos o si ella me escuchaba. Yo supongo que sí.
Vuelvo a la realidad y me despierto. Eran las seis de la mañana. Mientras tomo un café instantáneo, bajo la vista por un momento. Había otra vez y cuando no un sobre celeste, pero sin ningún rayón ni remitente.
Todo lo que desde hace tiempo quise fue poder escribirte una carta. La que recibiste ayer ya no tiene sentido, cuando mires el sol me vas a ver, cuando cruces la calle me vas a ver. No nos vamos a poder encontrar. Ya me encontraste.” Silencio absoluto en mi casa. Angustia, reflexión, búsqueda, preguntas, son sólo algunos de los sentimiento que se aparecieron ni bien leí esas ¿últimas? líneas. Miro las agujas del reloj y el televisor se enciende automáticamente. Esta vez no estaba programado.



jueves 7 de agosto de 2008

De festejo¿?

Cuando este espacio se pensó, no tenía una idea determinada sobre qué hacer. Hoy tampoco la tiene. Pero está, para aquellos que tengan ganas de frenar en algún posteo y leerlo. Pude ser el título, el primer párrafo o todo el texto.
Seicientas veces se abrió la ventana de lassombrasdelasluces. Esperemos que sean muchos más.
Solamente decir gracias a todos los que colaboraron.
Esta torta está mal repartida, la otra parte se la llevaron una noche de hambruna.

martes 5 de agosto de 2008

Pogo Indio


Cobertura especial El Indio Solari
Pánico y locura en Tandil

Montados en una Chevi modelo 71, De Garage salió de gira. Volvió a tomar coraje para abandonar la ciudad y nuevamente ser testigo, cuando crece el fuego, del fenómeno ricotero en cualquier punto del país. Aquí algunas impresiones

Viernes 4 de Julio. 23 horas. Esperando el momento de partida, desde esta redacción se chequeaba el clima que luciría Tandil en las próximas horas. En cortas y concisas palabras: nublado, con mucha humedad.
Ya en la ruta, la niebla ganaba el protagonismo del viaje. Del placer, por pisar el asfalto, (con un motor extremo que entraría como efecto de sonido en cualquier tema de AC/ DC por citar algún ejemplo) el estado de los viajantes se trasladó a una tensión silenciosa y expectante, que no quitaba la vista del camino en los pocos metros que había de visibilidad en alguna ruta de la provincia de Buenos Aires. “Ahora más que nunca los ojos ciegos bien abiertos”, disparó el conductor. Todo un acierto en la circunstancia.
Después de ¡diez! horas de viaje, en los cuales varios momentos surcaron su historia, aparecía, con la claridad del día rozando distintos tipos de grises y blancos en el cielo, la localidad de Tandil. Y desde la rotonda de entrada se sentía algo raro. Ese era el lugar indicado, ya no había más.
Las calles mojadas, resbaladizas, con pibes caminando desde temprano sus veredas, micros estacionados donde fuera, poca presencia policial. Los Tandilenses que miraban, comentaban por lo bajo, esperaban. En los comercios los precios variaban según la cara. Pero eso no fue mayor impedimento para que una localidad que once años atrás recibía a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, hoy albergara cómodamente a El Indio Solari y los Fundamentalistas del aire acondicionado.
Al igual que cuando un equipo de De Garage estuvo presente en Jesús María para redactar lo que acontecía con El Indio, aquí, otra vez parecía que un show del Solari pertenecía a otro momento. Tandil se asimiló a algo ajeno del rock actual, surcado por empresas que poco tienen que ver con una contracultura o un movimiento de resistencia. Dentro del hipódromo, una “cantina” ofrecía el litro de cerveza a diez pesos y el de fernet a quince. Antes del incio del recital, el imaginario, en aquellos más fantasiosos, era que asistirían a un show de Los Redondos. Pero no.
Pasadas las 21.30 las luces se apagaron, las pantallas se encendieron (una en cada costado y otra detrás del escenario dividida en tres bloques, con una excelente calidad visual), los gritos comenzaron y una música ambiental se anticipó a la voz grabada del Indio que presentaba a la banda. “Pedía siempre temas en la radio” abrió el final del juego, ese que había arrancado bien temprano en las calles.
Después del primer tema, el mensaje de bienvenida de Solari fue “Cuidemos Tandil que ha sido muy hospitalaria con nosotros”. Y sí, era cierto. Ningún disturbio, gente de control controlada, entradas sin cortar. Todos condimentos para sugerir que se trataba de una fiesta pacífica. Siguiendo el orden del disco Porco Rex llegó “Ramas desnudas” y aunque el Indio entró más tarde en la estrofa, la aparición de los vientos a cargo de Alejo Von der Phalen en saxo y Ervin Stutz en trombón y trompeta fueron abismales. Después de “excusarse” diciendo “mi salud no está en mi mejor momento”, sarcásticamente tocaron “Martines y tafiroles” y las guitarras de Baltasar Comotto y Gaspar Benegas se incendiaron una a otra.

“Una que sepamos todos” fue el aviso de que la llama se mantenía y que al fin de cuentas era lo que las cincuenta mil almas citadas en el hipódromo del barrio de Villa Aguirre querían. Escuchar temas de Los Redondos. “La hija del fletero” desató la locura que se mantendría durante el show. Bengalas, que al aire libre no hicieron más que decorar el espacio y todos, todos que saltaban. Sin descanso, entre el humo de las bengalas que se mezclaban con el que filtraba el escenario y la neblina, el paisaje fue exacto, impensado o no, pero logró que “El infierno está encantador esta noche” llegue en el momento indicado. La totalidad se entregó al ritual satánico que se proponía. Seguido, ya casi como regalo, “Rock para el Negro Atila” fue demasiado para algunos que no lo esperaban y Solari calcó el grito del arranque, como en Lobo suelto. Fin de la primera parte.
Volvieron con las melancólicas y trágicas “Y mientras tanto el sol se muere” “Porco rex” y “Bebamos de las copas lindas”, todas del último trabajo solista para darle paso a “Un ángel para tu soledad” “Tu esqueleto te trajo hasta aquí…” y la historia pertenecía a la multitud.· “Nike es la cultura” fue el primer tema del tesoro de los inocentes. Olvidando aquél arranque trunco en nuestra ciudad en el 2005, el paso del tiempo hizo que sonara ajustada. Desde las pantallas del fondo del escenario logos de Mtv, Nike y Espn, con rasgos carcomidos se mezclaban con imágenes del arte de Porco Rex.

Regresaron los temas de Los Redondos. “Ella debe estar tan linda” mantuvo un punto alto, con el público que llevaba el tempo. Después, para sorpresa de varios, sonó “Me matan limón”, ronda sobre el pasto del hipódromo y luces que se mezclaban de nuevo con bengalas en distintos sectores del campo. Situación que no frenó hasta que terminara “Mariposia Pontiac - Rock del país” ya que en el medio de estas dos versiones de Luzbelito se coló una histórica “Divina Tv Fürer” del mítico Oktubre. Para el cierre de esta parte los ánimos se calmaron con To beef or not to beeff, del primer trabajo del Indio.
El recital se estaba acabando, pero faltaba lo más ecléctico. Se hicieron presentes “Por qué será que no me quiere Dios”, “Vuelo a Sydney” de Porco Rex y “Pabellón séptimo” en el que el Indio dedicó “un saludo ahí para los muchachos”. El agotado “Un poco de amor francés” se disfrutó, pero no convenció del todo: “hubiera preferido que toque otro tema de los redondos” se dejaba escuchar desde el campo. “Tatuaje” y “Flight 956” cerraron el repertorio fundamentalista.
Y lo indicado, esperado y rogado llegó. Creó expectativa y un reflejo en la pupilas difícil de olvidar. Entre bengalas, gritos desgarrados y puños al aire apretando algo parecido a la libertad se escuchó “Juguete perdidos”, donde la garganta del Indio Solari se fundió en el horizonte de las sierras tandilenses. “Jijiji”, con la obviedad del pogo más grande del mundo, y una invitación “el 27 de septiembre nos vemos en San Luis.”, selló todo eso que había arrancado la mañana del sábado 5 de julio. Un sábado distinto, difícil de entender por algunos y de explicar por otros, pero que justificó que el espíritu no muere, se transforma.

fotos: Pily Velazquez











martes 29 de julio de 2008

Micky Vainilla

video

Aclaración: Micky Vainilla es sólo un personaje y como tal no refleja las concepciones éticas y morales de las mentes creadoras de este espacio. Además es humor, del bueno.

Gracias Rama por el soporte técnico

URGENTE


viernes 30 de mayo de 2008

Explicación racional


Mientras tomaba el primer mate de la mañana, Pefati abrió el diario. Pasó la sección internacional, leyó algún titular sobre información nacional y se detuvo en un recuadro pequeño de policiales: “Sigue prófugo el ladrón de supermercados”, anunciaban esas líneas. En silencio, mientras la radio sonaba de fondo, se sumergió en aquel artículo y decidió recortarlo. Con el papel en la mano, lo pegó en la pared de la habitación de su pequeño, gris y austero departamento de algún barrio del conurbano bonaerense.
Se lavó la cara, miró el espejo y en un instante en el que sintió como la vida lo atacaba con disparos de imágenes, reflexionó : “¿qué me queda?”. Sabía que lo buscaban, cargaba con más de cien asaltos en los últimos 15 años. Quizá tenía algo a su favor, nunca lo habían atrapado.
Pefati entró al robo meses después de haber sido despedido de la fábrica en la que trabajaba como operario de planta, comprada por una empresa brasilera a mediados de los años 90’. “Reducción de personal, Pefati” le dijo un trigueño de ojos color marrón en un español muy aportuguesado o un portugués muy españolizado. Al mes la pareja lo dejó por el dueño de una remiseria de su antiguo barrio. Nunca más supo de ella.
Esa mañana, después de pegar el artículo en la pared, salió a caminar por la avenida. Se detuvo en unos pocos locales, preguntó algunos precios pero no compró nada. Para el mediodía sus jeans algo gastados ya lo molestaban, frenó en una plaza, juntó algunas monedas del bolsillo y compró una cerveza Quilmes, bien fría. En la sombra que ofrecía un tilo, volvió a preguntarse: “¿qué me queda?”. No tenía familia, ni mujer, no reconocía a nadie como amigo, solamente algunos que bebían de la misma agua turbia, por necesidad o placer, que él, en fin… nadie.
A sus 41 años de vida, el destino le estaba haciendo un llamado de emergencia en ese momento, pero él no creía en el destino. Cómo iba a creer en eso, su destino lo había abandonado, su ángel no estaba en los momentos decisivos. Sólo la sombra lo acompañaba en las noches, mientras el hombre, como burlándose, instigaba: “qué raro que no me dejó mi sombra”.
Después de dar vueltas por la ciudad, cuando volvió al departamento de aquellos monoblock -obvio-, una patrulla estaba estacionada en la puerta con dos agentes. Mientras uno tocaba el timbre, el otro miraba para arriba buscando alguna ventana. La idéntica arquitectura de los bloques de cemento y la poca predisposición que tenían los transeúntes de la zona con cualquier tipo de representante de la fuerza, complicaron la tarea de los policías. Los efectivos decidieron, por su propia integridad, salir del lugar cuando caía el día sobre el humeante horizonte del conurbano.
Poner la llave en la cerradura, era para Pefati una muestra más sobre la soledad y falta de estímulo que lo rodeaba. El simple sonido de los metales chocándose resumía el apagado y sin sentido estilo de vida que llevaba. Mirar las paredes una y otra vez significaba encontrar día a día nuevas pequeñas imperfecciones.
Entró a la habitación, leyó uno por uno los casi 200 artículos periodísticos donde salía información sobre algún robo que haya cometido. Estuvo durante toda la noche mirándolos. La pregunta se volvía a aparecer por su mente y recordó. Buscó dentro suyo desde el primer registro de recuerdo. Era la madre, limpiando el piso en la cocina de su casa en la infancia mientras él pintaba sobre la mesa. Siguió reconstruyendo, esta vez apareció la primera novia, la de adolescencia y las tardes tomando cerveza en el parque.
Las figurabas pasaban, su terapia de autoayuda lo hacía olvidar, escaparse al mundo de sus recuerdos. Hasta que llegó al momento en el que se encontraba y la pregunta nuevamente, ya como una amenaza a su ser, aparecía: “¿qué me queda?”. Pero esta vez la respondió. Escribió la contestación dos veces, sobre dos papeles diferentes. Uno, el primer artículo que tenía sobre sus asaltos, el otro el último, ese que al inicio del día leyó. Sobre las líneas ya amarillentas de aquel Clarín del año 1993, con una lapicera roja escribió “nada”, los mismo hizo con la otra noticia.
Esa respuesta siginificaba una ausencia, una falta. Pefati nunca supo explicar falta de qué y a los dos minutos que terminó de escribir, agarró su revólver calibre 38, abrió la boca, sintió el frío del caño sobre sus labios y temblando apretó el gatillo.
A los pocos días, la policía encontró el cuerpo. Dijeron que se había suicidado porque Pefati sabía que ellos lo buscaban, tampoco supieron explicar.




dibujo Nahuel Torras

domingo 18 de mayo de 2008

Camellos de ciudad

Nota que salió en el mes de noviembre del 07 en De Garage





CAMELLOS DE CIUDAD

Subidos a la impronta del rock joven, sumando la cumbia, el reggae, el ska y el candome, Se Va El Camello entra de lleno en los sonidos que están presentes hoy en día. Actuales pero con mucha proyección, Rockandrolldomeicumbia en plena urbe.

Por Facundo Cottet

Con la tradicional fórmula de amigos de la escuela, iniciaron su recorrido musical este sexteto. “Al principio era juntarse a tocar con dos guitarras” remarca quien llevará el hilo de la entrevista, Manuel Rodriguez, la voz rasposa y hasta arrabalera de Se Va El Camello. El resto de los integrantes se fueron sumando por allegados, coincidencias o causalidades. Al contar el cómo se acopló Julián Lizardo en la batería, la anécdota causó las risas de los presentes en la sala de ensayo. Un boliche bailable que poco tiene que ver con el rock fue el canal de aquél encuentro.
Las historias compartidas por los integrantes y sus códigos, desembocaron en el nombre de la banda. El famoso camello de los atados de cigarrillos tal vez haya hecho resto. “Le íbamos a poner Teloneros de..., pero lo cambiamos porque ya había una banda con ese nombre. Teníamos que tocar en una fiesta y no preguntaron cómo nos llamábamos y como jodíamos con el camello quedó Se Va El Camello” explican entre todos. “Era provisorio en realidad” destaca Esteban Penovi, el bajista. Esa ocasional designación subsistió y se transformó en una originalidad.
¿Cómo se definirían?..., con unos segundos de meditación, en los que “los pibes” se miran, Manu arranca diciendo que es una banda de Rockandrolldomeicumbia. Así todo junto, mezclado. Sus canciones pasan por esos matices. “Tiene ritmos latinos” dice Julián sentado en la batería, con ganas de empezar a ensayar. Damián Rosengurt, el encargado de hacer que las guitarras inviten a mover el pie y marcar el tiempo de los temas mas allá de que uno no los conozca, no se olvida de mencionar también la palabra reggae. Este estilo se mete en varios cortes, con timidez pero eficacia.
El grupo lo completan Tomás Rusconi en la guitarra que puntea constantemente y Federico Martino que se reparte entre la percusión de Se Va y la batería de Encías Sangrantes. Quizá esta última banda hable un poco por donde se ubican estos jóvenes, aunque parecen no agotarse en ese lugar. Pueden ser tranquilamente exponentes de un sonido bien platense, en relación con las bandas que actualmente resuenan por la ciudad, de hecho tienen un tema con el nombre diagonales. En la voz parece escucharse a Luciano “El chino”Angeleri, en sus primero temas de Don Lunfardo y el Señor Otario, en los movimientos escénicos también. Así mismo fueron reconocidos por Manuel Moretti, cantante de Estelares diciendo que “tienen la picardía platense” durante una entrevista al sitio Web lt24online.com.ar
Para volver a hablar de los inicios de la banda que este año cumple tres años de vida, Manuel retoma el hilo y tira “de toque grabamos, el tema Desde el fondo”. “Vos me mirabas a mí y me cantabas la letra” le comenta Julián a su cantante sobre aquellos inicios. Hoy ya no necesitan mirarse tanto y a las letras, mientras las canta Manu en el micrófono, todos los demás integrantes las acompañan para seguirle el ritmo. Los tres años de ensayos y toques en vivo lograron lo anteriormente redactado. Y todavía se siguen asombrando sobre la corta edad que tenían cuando decidieron embarcarse en este proyecto. Aún hoy tienen eso de rescatable, la mayoría no recibió su diploma de egresado secundario.
Las letras de Se Va… las podría haber escrito, a lo mejor, el polaco Goyeneche, o el pelado Cordera. En ellas corren vivencias y auto referencias que empujan dejar de serlo para ser tomadas por cualquiera que se sienta reflejado. Asimismo unas vacaciones en Villa Gesell también sirvieron de punto apoyo a la hora de la inspiración, agrega Damián. Corazón acelerado que atormenta los latidos/ y decide que esta noche otro sea mi destino…, marca el pegadizo estribillo de Corazón acelerado. La receta que parece inacabable en el rock: mujeres, noches y amigos escriben el discurso de Se Va El Camello.“Son medios tangueros los temas, yo noté eso” indica Manu y todos acompañan esta idea. Julián, gustoso, da su punto de vista y dice “A mí me re caben los temas y el tango”. Escuchar el tema Murga, con recitado y todo incluido es el fiel reflejo de los aires arrabaleros que se respira en el círculo de la banda.
La forma para componer no tiene un protagonista único, es decir alguien llega con la base de una canción y después se va modificando, cambiando, mutando. “Uno cae con un tema, nos aprendemos la estrucutura, las notas y después cada uno le mete algo. O un arreglo o un corte” remarca “El tomi” con la guitarra en el hombro, desenchufada, listo para empezar a tocar cuando esta nota concluya. “Antes de tener una versión final, pasa un tiempo, siempre vamos cambiando los temas. No nos quedamos siempre en la misma cosa” remarca, Julián. Y su declaración lleva a la pregunta sobre si siguen en la búsqueda del sonido. “El sonido está, de a poco se va aira definiendo, sobre todo con los temas nuevos. Vos los vas a escuchar y te das cuenta”, dice Manuel.
POR DONDE VA…
Para la fecha en la que alguien lea estas líneas, los seis adolescentes ya habrán hecho su segunda incursión más allá de los límites geográficos de la ciudad. El debut fuera de La Plata fue en la vecina localidad de Brandsen “Tocamos una vez en Brandsen y ahí sacamos un micro para ver que onda con la gente” expresa Dami. Su segunda excursión fue el bautismo de fuego en Capital Federal, en un barrio tan lufardesco como es San Telmo. Casualidad o presagio, como fuera, un entorno que calza a la perfección con lo que muestra Se Va el Camello. “Se complica un poco con el tema de la organización, porque como somos chicos todavía es un quilombo. Pero va a salir todo re bien” pronostica el vocalista con miras al 28 de octubre. No habla de política, día crucial para la materia, sino de su show en Mitos Argentinos.
Autogestionándose, como cualquier banda, van llevando sus demos a las fechas en las que tocan. Se copian sus propios CD’s, los empaquetan y maquillan. Con promesas de un disco debut para el año que viene, cerrarán el 2007 en Divano, 55 entre 10 y 11, el 30 de noviembre próximo. Tendremos que esperar hasta esa noche para escuchar el repertorio camello, donde, seguramente sonarán los temas que llaman a moverse y dejarse llevar en un ambiente festivo y directo. Y con deseo de este reportero, que se haga presente su versión de “La rubia tarada”. Una interpretación llevadera, cumbiera con alguna marca de ska. Apreciable de ser escuchada, ante tanta reversión, tributo y demás que parece imponerse en estos tiempos. Hasta entonces lo que queda si desean investigar un poco más sobre sus sonidos, la puerta virtual al mundo camello es www.purevolume.com/sevaelcamello.
Ya es viernes por la noche, afuera dicen que llueve o amenaza con estarlo. En alguna sala de ensayo del casco urbano de la ciudad de La Plata, bajo una atmósfera espesa de la cual somos parte, nunca nos enteramos si el cielo se cae a pedazos o no. El aire parece agotarse, hasta que empieza a sonar Se Va El Camello y terminamos olvidándonos de los anteriores sucesos.

jueves 15 de mayo de 2008

Fur Elise: Estallando desde el océnao


Otra vieja nota nueva que forma parte del mes de abril 08 en De Garage.


Estallando desde el océano

Con disco terminado, llega a la ciudad Fur Elise, un plan perfecto tramado en tierras lejanas pero ejecutado acá. El camino parece recordar al de Luca Prodan con Sumo, aunque en este caso se trata de gente platense y adyacencias que muestran, según ellos, “un lenguaje nuevo dentro del rock hispano”. Pasen y lean.

Por Facundo Cottet
Cuando se inicia un camino, éste representa enfrentar nuevos o viejos desafíos. Para Florencio Cruz los retos que se le aparecieron en su ruta de viaje lo hicieron volver a sus orígenes y raíces. Es por eso que luego de vivir nueve años entre diferentes idiomas, costumbres, olores y sensaciones propias del viejo continente, la ciudad de La Plata lo readoptó logrando finalmente que esta persona encuentre con Fur Elise aquello que tanto anhelaba: satisfacer su deseo musical. “En Europa vengo desde hace dos años preparando un poco este proyecto de canciones, el sonido y el estilo; lo probé allá con otros músicos y no conseguí lograr el sonido que quería. Llegué acá, me contacté con mis mejores amigos que son “Pappo” (guitarra) y Juanma (teclados), les dije ‘esto es lo que quiero hacer’ me ayudaron y fuimos buscando posibilidades”, dirá para explicar cómo dio la banda sus primeros pasos y sobrepasar así el primer reto.
Pasemos al segundo capítulo de la historia: la formación. Cuando diciembre del 2007 acaloraba como de costumbre y recibía a la primera presidenta electa del país, a Fur Elise, sin nombre resuelto por esos días, se incorporaban Facundo Lizondo en batería y Jonathan Colazo en bajo, con la consigna de entrar a grabar un disco el 3 de febrero. “Fue todo medio raro, porque era tocar con gente que no conocía y que nunca había tocado, pero se armó una conexión media rara, copada, que hacía que salieran las cosas solas. No era desgaste, ni nada por el estilo, al contrario” expresa Facu, en tanto que Jonathan acompaña esta postura indicando que: “Mi desafío pasaba más que nada por el estilo de música, enfrentar otro estilo de música que no venía escuchando. Era por ahí música muy extranjera para mí, (nombra por ejemplo a The Strokes) y era algo que influenciaba a la banda en sí, pero estuvo bueno. A nivel personal de cada uno hubo una conexión copada y surgió esto que está bueno”.
La hoja de ruta nos hace detenernos ahora en la grabación del disco. Desde el primer ensayo, celebrado en el inicio del año, pasaron veinticinco sesiones hasta el momento de registrar sus sonidos. Las locaciones elegidas para grabar fueron los estudios porteños de Del Abasto al Pasto, Pichu Atd y Circo Beat, con producción artística propia y el trabajo de Gustavo Bilbao en la ingeniería de sonido, grabación, masterización y “entendimiento de la idea”. A estos nombres se le suma también el de José Tedesco en guitarra, que en palabras de Florencio “fue parte de todo este proceso alucinante. Grabó, mezcló e hizo todo con nosotros pero por motivos personales no pudo seguir”. (Hay que decir que para cuando lean estas líneas, la banda ya va a contar nuevamente con dos guitarras.)
El cd incluye diez canciones finales hechas su mayoría en Ámsterdam “bajo esa oscuridad gótica donde la palabra que oís en la calle es sólo un sonido que te aleja más de la comunicación social, pero que te ayuda a hablar más con vos mismo”, explica la garganta que paraliza. Y las menos, compuestas en estas latitudes, lo que hace que el producto terminado se aleje un poco de comparaciones con grupos nacionales. “No es tan patriota, no está gestado acá. Tiene nueve años de gestación afuera” dice Florencio, encargado de componer todos los temas, los cuales en su poesía trazan matices existencialistas, referidas a grandes temáticas como el amor, el planeta, el universo o uno mismo. La lejanía, acerca más fácilmente a estos estados de composición poética.
Ante la metodología adoptada por el grupo (primero juntarse a cerrar las canciones para grabar y, con el disco en la mano, arrancar a tocar en vivo) pareciera que los pasos tradicionales que llevan adelante la mayoría de las bandas se invierten en Fur Elise. Su tecladista, Juan Manuel Puente, nos dispersa cualquier tipo de especulación aclarando que “de todas maneras los ensayos fueron direccionados a la grabación. No es que ensayábamos, tocábamos y después dijimos ‘vamos a grabar un disco’.A medida que íbamos ensayando nos dimos cuenta de cómo queríamos grabarlo. De hecho la grabación estuvo diseñada en función de eso”. Florencio desglosa aún más esta idea de los pasos a seguir y remata: “muchas veces cuando vos tenés una banda montada, ensayás una vez por semana y vas estirándola graban un disco después de diez años capaz. En cambio este proyecto fue un mes de ensayo, un mes de grabación, un mes de preparación, y en tres meses proyecto terminado, presentable”.

Rompiendo fronteras
El disco atraviesa varios climas, pero siempre con la idea de mantener la atención; por momentos a base de teclados oscuros, bien acompañados por una potente batería y guitarras crudas, que se desafían entre sí, generando, quizá, una tensa calma en quien lo oiga. “Creemos que es un lenguaje nuevo dentro de lo que es el rock hispano” se anima a pronosticar Florencio. Esto también es producto de los conocimientos que pueden llegar a plasmar cada uno de los músicos como un todo. Un dato referencial son las influencias que tienen. “Estaríamos un par de horas diciéndote las influencias, porque en realidad cada uno tiene sus influencias y cada uno toca según las mil millones de cosas que escuchó” responde Juan Pablo Manes, “Pappo”, con guitarra al hombro, obvio. La voz de Fur Elise me acerca un poco más a la respuesta deseada y nombra a Radiohead, Strokes, Bob Dylan, The Killers King Crimson, Lou Reed… y la lista continúa.
Juanma habla sobre cómo sigue este anómalo viaje para Fur Elise y cuenta: “El primer objetivo era grabar el disco, ahora que está el disco lo que sigue es tocarlo. Salir a buscar posibilidades para hacerlo en vivo y hacer el proceso que nos falta. Como empezó directamente del disco la historia, ahora vamos por el vivo.” Para el mes de mayo está estipulada la posible presentación en vivo y así “ver que piensan cuando nos escuchen” desliza Florencio. Aunque el 30 de marzo, también habrán grabado el video clip del tema Tan Fácil, lo que hará que aquellos que deseen ver algo del material en su página web, en construcción por estos días, lo logren. Hay que aclarar que mientras esta nota se realizaba De Garage fue testigo in situ de la preproducción del material audiovisual.
La banda pareciera no encontrar límites en su búsqueda tanto musical como operativa, es por ello que más allá de mostrarse en la ciudad de las diagonales, la idea también será tratar de presentarlo en tierras españolas. La característica algo nómada del cantante facilita estas cuestiones.
Resulta difícil sacar a Fur Elise de un concepto abstracto cuando lo que se quiere es caracterizarlo y delimitarlo dentro de un lugar definido, además es sabido que los movimientos migratorios producen cosas nuevas o hibridaciones en la cultura, y la música no escapa de esto. Su nombre ya lo indica. Si quieren saber qué significa… no lo encontrarán explícitamente en esta nota, preferimos guardarnos la respuesta y que ustedes la descifren por su cuenta.
Lo que podemos aclarar es que la denominación de Fur Elise surgió ante la imposibilidad de utilizar el nombre que había surgido en un principio: GoG el cual, por cuestiones legales, no pudo seguir adelante. Mientras tanto desde esta página alimentaremos el misterio. Esperen hasta el número siguiente de De Garage para saber fecha, lugar e informaciones varias sobre lo que se viene sobre esta banda

http://www.fureliseart.com/

Tropel: El arribo de la revelación



Una vieja nota nueva que pertence a la edición del mes de octubre del 07 del diario De Garage.

Está desactualizada.



El arribo de la revelación

Formados a principios del 2007 con una prometedora proyección, el grupo busca servirse del pasado para transformarlo en algo propio e innovador. En este número hace su aparición oficial en De Garage, Tropel. Una ordenada combustión musical a punto de estallar.

Por Facundo Cottet

Si alguien busca en un diccionario el significado de la palabra tropel, se encontrará con la definición de: "Movimiento acelerado y ruidoso de varias personas o cosas que se mueven con desorden". Es por ello que al imaginarse una banda de rock con ese nombre, quizá juegue en la percepción de uno, eso: desorden, ruido, quilombo... en fin, de poca claridad, pero escuchar a Tropel resulta acaso todo lo contrario. Con un concreto sonido en vivo, donde la diferenciación y el aprecio de los instrumentos es claro, este cuarteto plantea, en palabras de su tecladista Santiago D’ Elía, "un estallido de colores y sensaciones". Aunque para la voz y guitarra del grupo, no suena descabellado pensar en la idea de un tropel con las condiciones que la banda explora y explota, sobre todo con las bastas influencias que proponen "es un movimiento de muchos sonidos, muchas influencias" dispara Lucas Vanza.
Lo cierto es que este grupo, que se completa con Juan Manuel Baigorri, "el corto", en bata, y Uciel Akimenco en bajo, recorre los años lejanos del rock, ese que busca redescubrirse en, porque no para citar un ejemplo, el delirante "Peter Capusotto y sus videos". Tropel en un mismo tema, puede pasar por la serendiad que logra marcar Spinetta, hasta el desenfreno esbozado por Deep Purple o Led Zeppelin y es ahí donde se encuentra la esencia misma de la banda. "Creo que a los cuatro nos tira mucho más lo viejo, por eso lo representamos en lo musical" indica el corto . Los 60' y 70' marcaron a fuego los oídos de este grupo platense.
Pero no se agotan en la historia e idealización creativa de aquellos años en sus canciones, residen en el presente y esto lo tienen muy en claro. "Además es una banda que se formó en el 2007, no podés evitar eso del presente y la realidad que nos rodea" refuerza Santi. "Con la cabeza en el presente para concientizar" marca Lucky en alusión, por pedido de este reportero, a su obra "Claustro de ausencia". "Justamente ese tema hace referencia al terror de la Argentina hace 30 años" y el giro literario del cantante da cuenta de esto con recursos que llaman a la reflexión y buscan dejar un mensaje Sigue esa pregunta que te haces constante/ el porque ésta sucia realidad o, dentro del mismo track, Que no se repita lo grito, lo lloro....Un discurso que tan bien nos viene a colación con las frases que escritas en las paredes reclaman por la vida y no logran callarse a través del tiempo.
También algún que otro desencuentro amoroso late en sus canciones, Ya no quiero perderte otra vez/recuerdos, llamadas, presagios, desierto, no hay nada.... Una tesis difícil de abandonar cuando se empieza a recorrer en el interior del sentir de las personas y una técnica que muy bien ha sabido adoptar el rock.
La fusión se muestra como una característica elogiable en Tropel y su tecladista, casi protagonista a esta altura de la entrevista, responde a dicha idea indicando como uno de los conceptos fundamentales de la banda "fusionar el sonido nato de cada integrante y hacer un sonido único". Esa tan preciada asociación también se refleja en el día a día del conjunto, donde las opiniones coinciden entre los cuatro, uno puede darse cuenta al verlos tanto arriba como abajo del escenario y fuera de vergüenzas u orgullos propios, la voz de Tropel marca como algo para destacar "la energía que se fue gestando desde que arrancamos hasta ahora(seis meses). Todo el tiempo hay un vínculo zarpado entre nosotros, como una unión fuerte".
Probablemente estas frases de los... ¿tropeleros?, para darle algún apelativo, no vayan en contradicción con lo que significa el proceso de composición musical de sus obras. Todos coinciden en que la gestación y formación de temas, si bien puede surgir de uno en especial, automáticamente se transforma en Tropel y cada integrante termina aportando lo suyo a nivel musical. Eso dentro de esta esfera donde la "justa", como ellos la llaman, cantidad de personas facilita la fluidez de la banda, pero ¿qué pasa a nivel organizativo? "A nivel organización se complica un poco más, porque somos cuatro. Entre cuatro personas hay que hacer todo y ahí es cuando necesitamos un poco más de apoyo", responde, sin dar muchas vueltas, Santiago.

Dejar una huella
Cuando este vertiginoso y fugaz 2007 se estaba despidiendo del verano, para darle la bienvenida a un otoño que pasó sin pena ni gloria por estos aires, hubo cuatro amigos que empezaron a juntarse y gestar, cada uno con su historia, algo que los amalgamaba para hacer una vía distinta a lo establecido "ir sumando de a una personita para lograr un Tropel que estalle y se diferencie" dirá "el tecla ", apodado así por sus co-equiper arriba del escenario.
Pero recorrer este camino no es nada fácil, como tampoco lo es escapar del sistema que hoy rige, donde las productoras y diqueras son las principales protagonistas. Por eso De Garge dejó volar por un rato la imaginación y pensar en ¿qué harían si....?y la pregunta fue directa. ¿Qué harían si el día de mañana viene una productora con el maletín lleno de plata?, a los que los chicos respondieron, "eso nunca nos lo planteamos, pero yo creo que si viene una productora, nos pone el billete y nos dice "bueno van a hacer lo que yo quiera" vamos decir que no". Pero admiten que si se encargaran de la prensa y difusión de fechas y se alejarán de lo musical lo pensarían. "Habría que ver bajo que punto de discusión es la propuesta" agrega Uciel.
Lucas se hace por un rato protagonista antes de la siguiente pregunta para dejar bien en claro que postura tiene la banda en toda esta temática "apostamos más que nada a la música independiente. Creemos que la producción independiente es lo que va a llevar al cambio, si querés llamarlo de alguna forma, de este sistema". Y continúa, "nosotros no vivimos en anarquía, tampoco somos hippies ni nada de eso. Estamos dentro del sistema, no lo podemos esquivar".
Otra singularidad de esta banda, que recién empieza a trazar su propio sendero, es que, a diferencia de otros grupos, primero se juntaron para tener un registro antes de subirse a cualquier escenario. "Hicimos sonar medianamente los temas y ya nos metimos a grabar" apunta El corto, quien le pega a los parches y platos con la fuerza exacta para encontrar el sonido vintage. Ni muy fuerte ni muy débil, lo justo. Ese embrión de la grabación todavía no se plasmó en un primer disco, sino que se trata de un demo cuyos temas fueron subidos a la red de inmediato. Con sólo chequear www.purevolume.com/tropel_rock nos chocamos con el tropel de sonidos que se intenta reflejar en esta nota. Igualmente los objetivos del grupo no se agotan en difundirse en la web, ya para el año que viene planean tener su primer hijo (tranquilos madres, padres, novias o amantes, estamos hablando del soñado primer CD)."Tenemos en mente, por ahí, el año que viene grabar un disco un poco más grande que el demo actual de cuatro temas. " indica Santi.
Como a todos los conjuntos del under platense, las posibilidades de hacer diferentes shows con una cierta continuidad se dificulta y no precisamente por el hecho de que falten ganas. En este orden las carencias se manifiestan por otro lado, muy bien lo ilustra Uciel diciendo que :"todas las bandas te van a decir mas o menos lo mismo. La opción es cubrir cierta plata en lugar y sonido y desde ahí manejate. No hay un lugar donde vas, plantás las cosas y tocás. Pero es la problemática que tiene todas las bandas".
Con el correr de la entrevista, Uciel sigue sumando su voz. Al ser consultados en como preparan una fecha, el bajista explica que "Creo que en el día a día. A medida que uno ensaya y se aproxima el momento del recital. Esa es la esencia de la banda". Ya van por su tercera presentación en vivo y a medida que éstas transcurren, se incrementan las apuestas para que sea un verdadero show. "Una fecha no es solamente musical, también tenés que ver el tema de la escenografía, del por qué de la fecha, del significado de la fecha en sí." Indica Santiago, a lo que Lucas agrega "de a poco vamos a ir metiendo un concepto".
Tropel, el 20 de octubre se estará presentando en la avenida 1, sobre las tablas del "Ayuntamiento", es por ello que la voz, de cara a sus futuros vivos, no ahorra energía y sentencia, "Yo creo que la gente se va a encontrar con un sonido diferente a lo que se viene escuchando en la ciudad de La Plata. Venimos con una propuesta diferente".
Cuando las rotativas de este diario se estén cerrando en una aglomeración de información rockera, la primavera hará su entrada triunfal en el calendario estacional. Las flores crecerán, la vida reproductiva se dará rienda suelta y un conjunto que se encuadra muy bien en el florecimiento trazará las líneas finales de esta nota. Tropel fue descubierto por De Garage justo cuando el verde de la hierba comienza a reflejare en la pupilas de las personas, por eso el grupo se contextualiza perfectamente con todos los adjetivos que a la primavera encierra. Gozan de floración, frescura, espíritu y juventud; o como dice su tema Reloj "Quiero ser un pétalo, un rayo de sol". Al fin y al cabo no es más que eso: el deseo mismo de algunas mentes de permitirse escapar de la rutina que a veces nos termina esclavizando.

http://www.tropelrock.blogspot.com